>
Escena entre un jarrón y una cereza
Labios sobre la mesa,
un jarrón,
frutillas que no son ciruelas,
ciruelas que son cerezas.
Mis labios sobre tus pupilas,
los tuyos sobre mis párpados
y tu lengua intentando abrirlos.
La mía, lamida por ella misma
espera tranquila allí en la boca.
Sobre la mesa entre la boca y la cereza
hay un jarrón de piel muy blanca
y rojos labios.
Sé que el jarrón tiembla
cuando lo toco.
Sé que hay un punto donde al tocarlo
el jarrón se rompe en 2000 pedazos.
Y la cereza, espera desnuda sobre la mesa.
Nadie la toca, ella se toca,
se toca sola.
Y el jarrón mira, él la contempla
y también desea.
Desea tenerla muy dentro suyo
y protegerla.
Y la cereza salta a tus labios
que así la besan.
Y la cereza los siente fuertes,
que la protegen.
Pero tus labios de vez en cuando
también la muerden.
Así es como ella, la picarona,
se pone ansiosa.
Y para colmo tu lengua,
tan golosa la roza
y la pobrecita se pone roja.
El jarrón mira y para cuidarla
la llama, abre su boca
y se la traga.
28/4/2003